"No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo." Oscar Wilde
jueves, 29 de abril de 2010
Palabras II
martes, 27 de abril de 2010
Poema III
Sácame de la duda, amado terror.
Porque la tierra tiembla
justo donde se posan mis pies
cuando intento comprender algo de esto.
Y entonces el suelo se llena de agua
y al final del camino invisible
estás tú mirándome
con tus ojos de inocencia...
Y son rojos, todo es rojo en ti:
Tu boca y tu sangre que no saciarán
mi sed.
No, no. Todo es confuso ahora.
Todo se esconde detrás de tus ramas,
querido árbol de otoño. Todo se esconde
detrás de tu natural profundidad
y en mi densidad.
Yo no soy fácil,
deberías saberlo ahora.
Mis palabras no te acariaciarán siempre
en un murmullo o un suspiro de ternura,
también pueden ser afilados cuchillos
que quizá alguna vez ya no puedas soportar.
Y al final todo escurre como el agua bajo mis pies.
¿Me has visto llegar?
¿Me has visto hundirme en el suelo?
No me quiero acercar
porque después el alejarse duele más.
lunes, 26 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
Agradecimientos
=)
PD: Disculpen por no especificar sus nombres.
miércoles, 7 de abril de 2010
cuento delirante y enfermizo =D
-¡Qué es la nada? le pregunté al Choro Cornejo mientras la micro resonaba cual estampida de elefantes hambrientos.
-¡Nada poh! me dijo el muy cínico. Y yo sabiendo que él tenía la respuesta. Me mintió porque sabía muy bien que la verdad en boca de un pobre mortal como yo no tendría buen uso.
El choro, de joven, se subió a una montaña llevando sólo una vasija de metal y se metió en una cueva escondida entre el follaje de un bosque inhóspito. Allí, entre meditaciones al pie de la caña y ensoñaciones de flojo hediondo vivió durante siete años. Se dice que entre árboles centenarios y hadas más feas que pegarle a la mamá se le apareció el Diablo. El innombramble, según dicen los relatos hablados, le ofreció al muy roto un deseo a cambio de su alma -que, cabe mencionar, no es la gran cosa-. Como usted supondrá, el muy choro de la pobla pudo haber pedido ser millonario, famoso, admirado, tener miles de hermosas mujeres para él solo, belleza eterna cual Dorian Gray (que harto le hacía falta al pobre desgraciado)...pero no, el muy pillo prefirió preguntarle al malo: ¿qué es la verdad?
Lo que nuestro venido a desgracia héroe no consideró (¿o sí?) es que le estaba preguntando sobre la verdad al mismísimo amo de la mentira. Mmm...pensará usted, además de roto, gil. Pero no, señores y señoras, el pobre diablo (¿cuál de los dos?) sabía. Como dicta la sabiduría popular, más sabe el pobre por roto que por pobre. Pues bien, cuenta la leyenda que al recibir una vaga respuesta de parte del príncipe de la maldad el choro le prometió darle a cambio su alma al cabo de siete años.
Cuando Belcebú húbose marchado satisfecho de su fechoría y riéndose a carcajadas de la ingenuidad del pobre choro de pobla, el roto decidió ponerse a trabajar. Si lo que el malo le dijo era una sarta de mentiras debía aplicar psicología inversa y practicar todo lo contrario a sus consejos. Así fue como el vivaracho hombre comenzó una maratón sobrehumana de meditaciones varias, reflexiones y una variedad increíble de actos piadosos. Al cabo de seis años y medio, nuestro sucio y hediondo antihéroe se había convertido ni más ni menos que en la versión criolla y rasca de Sidharta Gautama, harto más raquítico y flaite que el honorable Buda, por supuesto.
Al llegar el Diablo nuevamente, se encontró con un choro sentado al pie de un árbol añoso, con los ojos cerrados en profunda meditación. Al despertarlo le dijo con voz rotunda:
-Vengo a ser pagado de una deuda que adquiriste conmigo hace siete años.
El roto, manteniendo los ojos cerrados, le dijo al Diablo:
-No guardo deuda alguna contigo, malacatoso. La verdad que me concediste la he usado y ahora no puedes hacer nada contra mí.
El Malo, perdiendo la paciencia alzaba la voz alegando contra la desfachatez del hombre. Sin embargo, ni la temible voz enardecida del malo lograba alterar la vigorosa paz del roto.
-¡Háblame! ¡Dame lo que te pido! gritó, por último, furioso mientras abalanzaba su cuerpo robusto sobre el endeble hombre.
En ese momento fue cuando Cornejo abrió los ojos lentamente dejando salir de ellos el más vivo resplandor que podría apreciar un hombre o un dios, llenando el espacio de paz y armonía. El Diablo, asustado, se tapaba los ojos con las manos mientras retrocedía lentamente. Sus ojos se quemaban con el fuego de la verdad y la iluminación. El roto, con tranquilidad, le dijo:
- Vete, ya nada te debo y nada puedo encontrar en ti que no me haya sido presentado ya por el universo.
El Diablo, con los ojos quemados y más enojado que perro sin hueso salió corriendo por el bosque a ocultarse tras las montañas. Al Choro Cornejo lo tuvo que dejar tranquilo. No podía contra él. La leyenda de la pobla cuenta que ese mismo día el roto decidió volver al mundo para contar su verdad. De eso han pasado diez años.
Ahora sigue viviendo en el pueblo y en la Plaza de Armas extiende sus pilchas por las noches para dormir. No sufre frío ni hambre. Todos lo han visto alguna vez. Ahora, mientras lo miro sentado a mi lado en la micro y le pregunto sobre la nada sin recibir su respuesta pienso:
Así habló el Choro Cornejo.
Oda a la amistad de mentira
no un corte tan drástico
no quería un final dramático
ni un show de llantos que dan risa.
No quería verte odiarme
con tu mirada tan fría
que antes me miraba con cariño
y hoy con ira me repudia.
Señales no leí
en tu semblante tan altivo
y ahora me atormenta
saber que estaba ciega
engañada y aturdida.
Si quieres que me vaya
sólo cierra la puerta
una vez que de un paso
de mí nunca más te enteras.
jueves, 11 de marzo de 2010
No sé
martes, 16 de febrero de 2010
Sobre el mundo y El Lobo Estepario
Escena
sábado, 23 de enero de 2010
POEMA 15 / PABLO NERUDA
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
miércoles, 20 de enero de 2010
Los beneficios de la Luna Por Charles Baudelaire
sábado, 16 de enero de 2010
Guillaume Apollinaire / 2
Si yo muero allá lejos en el frente de guerra
Tú llorarás un día oh Lou mi gran amor
y después mi recuerdo se apagará en la tierra
Como un obús que estalla en el frente de guerra
Bello obús semejante a la mimosa en flor
Más tarde este recuerdo que en el aire ha estallado
Cubrirá con mi sangre la tierra toda entera
El valle el mar y el astro que pasa como al lado
De Baratier los frutos de oro en primavera
Presencia en cada cosa olvidada y viviente
Yo encenderé el color de tus senos rosados
Encenderé tus labios y tu cabello ardiente
Tú no envejecerás y todo lo existente
Cobrará nueva vida sobre el destino amado
La fuga ineluctable de mi sangre en el mundo
Dará un fulgor más vivo al sol agonizante
Hará la flor más roja y hará el mar más profundo
Un amor inaudito descenderá hasta el mundo
Y tendrá más poder en tu cuerpo tu amante
Si al morir allá lejos mi recuerdo se olvida
Recuerda Lou en los éxtasis más puros de tu vida
-En tus días de ardor y pasión amorosa-
Que mi sangre es la fuente de esta dicha futura
Y siendo la más bella sé tú la más dichosa
Oh mi amor oh mi única oh mi inmensa locura!
Guillaume Apollinaire
El puente Mirabeau mira pasar el Sena
Mira pasar nuestros amores.
Y recuerda al alma serena
Que la alegría siempre viene tras de la pena
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
Frente a frente mirémonos-las manos enlazadas-
Mientras que pasan bajo el puente
De nuestros brazos -fatigadas-
Las hondas silenciosas de nuestras dos miradas
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
El amor se nos fuga como esta agua corriente
El amor se nos va
Se va la vida lentamente
Cómo es de poderosa la esperanza naciente
Viene la noche suena la hora
Y los días se alejan
Y aquí me dejan
Huyen el lento día y la noche serena
Mas nunca vuelven
Los tiempos que pasaron ni el amor ni la pena
El puente Mirabeau mira pasar el Sena
Viene la noche suena la hora
y los días se alejan
y aquí me dejan
Willian Blake
En tiempos de siembra aprende, en tiempos de cosecha enseña
y en el invierno goza.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.
La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad.
Quien desea y no actúa engendra la plaga.
El gusano perdona al arado que lo corta.
Sumergid en el río a quien ama el agua.
La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.
Las horas de la locura las mide el reloj,
pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría.
No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas.
El acto más sublime consiste en poner a otro delante de ti.
Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los burdeles
con ladrillos de religión.
El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado
y la espada destructora, son porciones de la eternidad demasiado grandes
para que las aprecie el ojo humano.
El júbilo impregna; las penas engendran.
La cisterna contiene; el manantial rebosa.
Si estás siempre listo a expresar tu opinión, el vil te evitará.
Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se propuso aprender del cuervo.
Del agua estancada espera veneno.
El débil en coraje es fuerte en astucia.
Si otros no hubiesen sido tontos, lo seríamos nosotros.
El cuervo quisiera que todo fuese negro; el búho, que todo fuese blanco.
La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída.
¡Suficiente! o demasiado.
Walt Whitman
5
Creo en ti, alma mía, el otro que soy
no debe humillarse ante ti,
ni tu debes ser humillada ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita
el freno de tu garganta,
no quiero palabras, ni música,
ni rimas, no quiero costumbres
ni discursos, ni aún los mejores,
sólo quiero la calma, el arrullo de tu
velada voz.
Recuerdo cómo yacimos juntos cierta
diáfana mañana de verano,
cómo apoyaste tu cabeza en mi cadera
y suavemente te volviste hacia mí,
y apartaste la camisa de mi pecho, y
hundiste la lengua hasta mi corazón
desnudo,
y te extendiste hasta tocar mi barba,
y te extendiste hasta abrazar mis pies.
Prontamente crecieron y me rodearon
la paz y el saber que rebasan todas
las disputas de la Tierra,
y sé que la mano de dios es mi prometida,
y sé que el espíritu de Dios es mi propio hermano,
y que todos los hombres que alguna
vez vivieron son también mis
hermanos, y las mujeres mis
hermanas y amantes,
y que el amor es la sobrequilla de la creación,
y que son incontables las hojas rígidas
o lánguidas en los campos,
y las hormigas pardas en los pequeños
surcos,y las costras de musgo en el cerco sinuoso,
las piedras apiladas, el saúco,
la hierba carmín y la candelaria.
.....................................................
14.
Estoy enamorado de cuánto crece al aire libre,
de los hombres que viven entre el ganado,
o de los que paladean el bosque o el océano,
de los constructores de barcos y de los timoneles,
de los hacheros y de los jinetes,
podría comer y dormir con ellos semana tras semana.
Lo más común, vulgar, próximo y simple,
eso soy Yo,
Yo, buscando mi oportunidad, brindándome
para recibir amplia recompensa,
engalanándome para entregar mi ser
al primero que haya de tomarlo,
sin pedir al cielo que descienda cuando yo lo deseo,
esparciéndolo libremente para siempre.
........................................
17.
Estos son en verdad los pensamientos
de todos los hombres en todas las
épocas y naciones, no son originales míos,
si no son tuyos tanto como míos,
nada o casi nada son,
si no son el enigma y la solución del enigma,
nada son.
Esta es la hierba que crece
dondequiera que haya tierra y agua,
este es el aire común que baña el globo.
..............................................
18.
Con estrépitos de músicas vengo,
con cornetas y tambores.
Mis marchas no suenan solo para los victoriosos,
sino para los derrotados y los muertos también.
Todos dicen: es glorioso ganar una batalla.
Pues yo digo que es tan glorioso perderla.
¡Las batallas se pierden con el mismo espíritu que se ganan!
¡Hurra por los muertos!
Dejadme soplar en las trompas, recio y alegre, por ellos.
¡Hurra por los que cayeron,
por los barcos que se hundieron el la mar,
y por los que perecieron ahogados!
¡Hurra por los generales que perdieron el combate y por todos los héroes
vencidos!
Los infinitos héroes desconocidos valen tanto como los héroes mas
grandes de la Historia.
..............................................
20.
¿Quién va allí?
Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¡quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?
Cuanto yo señale como mío,
Debes tú señalarlo como tuyo,
Porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y
podredumbre,
no me puedo para a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como de da la gana.
¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?
Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.
Soy fuerte y sano.
Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.
Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse con el compás de un
carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la
noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los
cuales se levanta mi casa.)
Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré...
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tu llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.
.............................................
24.
Walt Whitman, un cosmos, el hijo de
Manhattan,
turbulento, carnal, sensual, comiendo,
bebiendo y procreando,
no es un sentimental, no mira desde
arriba a los hombres y mujeres ni se
aparta de ellos,
no es más púdico que impúdico.
¡Quitad los cerrojos de las puertas!
¡Quitad las puertas mismas de sus quicios!
Quien degrada a otro me degrada a mí,
y todo lo que hace o dice vuelve a la postre a mí.
La inspiración mana y mana de mí,
me recorren la corriente y el índice.
Pronuncio la contraseña primordial,
doy la señal de la democracia,
nada aceptaré, ¡lo juro!, si los demás
no pueden tener su equivalente
en iguales condiciones.
Voces desde hace largo tiempo
enmudecidas me recorren,voces de interminables generaciones
de cautivos y de esclavos,
voces de enfermos y desahuciados,
de ladrones y de enanos,
voces de ciclos de gestación
y de crecimiento,
y de los hilos que conectan las estrellas,
y de los úteros y de la savia paterna,
y de los derechos de los pisoteados,
de los deformes, vulgares, simples,
tontos, desdeñados,
niebla en el aire, escarabajos que
empujan bolitas de estiércol.
Voces prohibidas me recorren,
voces de sexo y lujuria,
veladas voces cuyo velo aparto,
voces indecentes por mí purificadas
y transfiguradas.
No me tapo la boca con la mano,
trato con igual delicadeza
a los intestinos que a la cabeza
y el corazón,
la cópula no es para mí más grosera
que la muerte.
Creo en la carne y en los apetitos,
y cada parte, cada pizca de mí
es un milagro.
Divino soy por dentro y por fuera, y
santifico todo lo que toco o me toca,
el aroma de estas axilas es más
hermoso que una plegaria,
esta cabeza más que los templos,
las biblias y todos los credos.
El Violín de Yanko / Marcos Rafael Blanco Belmonte
y canta el bosque y canta la llanura,
y el roble que a las nubes se levanta,
y la flor que se dobla en la espesura,
y canta y juega el viento en el camino,
y en el rubio trigal las amapolas,
y en el cauce el arrollo cristalino,
y los troncos, los tallos, las corolas,
la tierra, el cielo azul, la mar gigante
y las hierbas que bordan el barranco.
Madre, es una canción dulce y vibrante,
que a Yanko llega y que comprende Yanko.
Era Yanko un chicuelo,
más rubio y sonrosado que la aurora,
con los ojos tan puros como el cielo
y el alma cual de artista soñadora.
La música del campo lo atraía...,
adivinaba un himno en los rumores,
que el viento recogía
al besar los arbustos y las flores,
y en el gorjeo matinal del ave,
y en el silencio de la noche grave
y en cáliz gentil de la violeta,
hallaba una canción tierna y sin nombre,
la canción sacrosanta del poeta
que apenas puede comprender el hombre.
Siempre que del mesón en la cocina
brotaban los armónicos raudales
de un violín cuya nota cristalina
es dulce cual la miel de los panales,
abandonaba Yanko el pobre lecho,
como gilguero la oquedad del tronco,
y conmovido, comprimiendo el pecho,
escuchaba el violín que dulce o ronco
iba fingiendo con sublime encanto
esa canción de arrullador cariño,
y con los ojos húmedos de llanto,
"quién tuviera un violín ", pensaba el niño.
La voluntad emperatriz altiva,
prestó a Yanko inventiva
para hacer un violín débil, crujiente,
cual hecho de un caballo con las crines
y con ramas de verdes limoneros;
violín tan semejante a los violines
como un trozo de vidrio a los luceros…
Mas, ¡ay!, en tal violín fue el llanto queja,
y fue la queja destemplado grito:
¡cual ruiseñor no gime la corneja
ni anida la endecha seductora
en un violín que llora cuando canta,
en un violín que chilla cuando llora!
Una noche estival toda fulgores,
al entreabrir sus párpados el cielo,
y al entornar sus cálices las flores,
arriesgóse el chicuelo
a entrar en la cocina,
y a impulsos de sus ansias ideales
tomó el rico violín de voz perlina
y le arrancó torrentes musicales.
Mas puros que una fuente alabastrina,
mas dulces que la miel de los Panales.
Al escuchar la música sonora,
gruñeron los mastines desvelados,
saltó en su jaula el ave rugidora,
Y mozas y criados: "al ladrón",
gritaron, despertándose del sueño
y sordos a los ruegos y gemidos,
feroces maltrataron al pequeño.
Agonizaba Yanko. En su agonía,
Febril y estertoroso, repetía:
"Madre la selva canta,
y canta el bosque y canta la llanura,
y el roble que a las nubes se levanta,
y la flor que se dobla en la espesura,
y las alondras al emprender el vuelo,
y las hierbas que bordan el barranco".
Y al expirar el niño, en noble anhelo,
Dijo: "¿Verdad, mamita, que en el cielo
Dios le dará un violín al pobre Yanko?"
martes, 12 de enero de 2010
Sor Juana Inés de la Cruz...poema ¿?
si tan divina te advierto?
¿Hay causa sin producir?
¿Hay potencia sin objeto?
Pues siendo tú el más hermoso,
grande, soberano exceso
que ha visto en círculos tantos
el verde torno del tiempo,
¿para qué mi amor te vio?
¿Por qué mi fe te encarezco,
cuando es cada prenda tuya
firma de mi cautiverio?
Vuelve a ti misma los ojos
y hallarás, en ti y en ellos,
no sólo el amor posible,
mas preciso el rendimiento,
entre tanto que el cuidado,
en contemplarte suspenso,
que vivo asegura sólo
en fe de que por ti muero.
MI SEÑORA-SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ
lunes, 11 de enero de 2010
Diario de una escritora (fragmento) - Virginia Woolf
" Casi todo me atrae. Sin embargo se alberga en mí algún buscador infatigable. ¿Por qué no hay un descubrimiento de la vida? Algo para ponerle las manos encima y exclamar: "¿Es esto?" Mi depresión es un sentirme acosada. Estoy buscando: pero no, no es eso… no es eso. ¿Qué es entonces? ¿Tendré que morir sin haberlo encontrado? Y luego (como anoche, cuando atravesaba Russell Square) veo las montañas en el cielo: las grandes nubes; y la luna que se está alzando sobre Persia; tengo una grande, sorprendente impresión de que hay algo allí, que es "eso"? No es exactamente la belleza a lo que me refiero. Quiero decir que la cosa en sí basta: es satisfactoria; acabada. También una impresión de mi propia rareza, de la rareza de estar caminando sobre la tierra. También está ahí, la infinita extrañeza de la posición humana; estar atravesando Russell Square, con la luna allí arriba y las nubes como montañas. quién soy yo, qué soy, y todo el resto; preguntas que siempre flotan en torno: y de pronto doy de narices con algún hecho concreto -una carta, alguien- y vuelvo a ellos con un gran sentimiento de frescura. Y así continúa. Suelo toparme frecuentemente con este "eso", y experimento entonces un gran reposo. "
Estoy muriendo...
la tierra mojada
la soledad del mundo
las siluetas en la neblina matinal
la lluvia de otoño
las hojas secas
los árboles
las nubes
la voz del silencio
las calles vacías
los ecos lejanos
el surco de tu cuello
la gotera de la llave
mis manos vacías
mi corazón latiendo
mi voz callada
tu voz lejana
tu mirada perdida
tu pecho lleno
¿dónde estás?
y éste se cierra
¡paf! la niebla
¡paf! la obscuridad
y la nada...
El camino
dice el poeta
que es caminar
andar, andar...
¿Lo toleraré hoy o mañana por igual?
¿Nadaré en las aguas profundas
sin miedo a lo que pueda hallar?
Crecer caminando
nadie te enseña a vivir
nadie te enseña a respirar
pero lo haces
y algún día
todo ha de terminar.
domingo, 20 de diciembre de 2009
perdón
y demasiado estúpida como para fingir que no me importa.
Las mentiras y engaños se los dejo a los que me ganan siempre
porque siempre me gana alguien peor que yo
alguien más sucio
debe ser porque no me gusta competir
porque no me gusta perder
pero siempre pierdo, de todas maneras.
Y los engaños aturden tus sentidos
pero la mierda farsante a mí no me engaña
pero tampoco me sirve saberlo
siempre pierdo
ante alguien peor...
Siempre alguien peor se queda con lo que yo merezco
y siempre, siempre
quedo hecha trizas
mientras ellos se ríen triunfantes
sobre los escombros de mis ilusiones.
He aquí el gran basurero de los sueños...rotos
hundidos
podridos
y pisoteados por un gran miserable
que tuvo mejor suerte.
fucking shit
vamos a arrancarla de los huesos resecos
oooooooh! se resiste
vamos a quemar los trozos pútridos de carne
vamooooooos, corriendo!
saltando!
ahí está!
atrápala!
que no escape!
la tienes?
es tuya?
ya no, lo siento...
creíste tenerla
y cuando por fin la sentiste tuya, se fue...
así es la vida.
La Gata / El Cruce
Su alma es libre
de instinto salvaje
a veces es muy niña
otras se cree grande
y desaparece
en la noche
solo ella sabe cuando volver
y cuando vuelve
ilumina a todo
ella sabe como hacerce querer
Su pelo es negro
como sus penas
Sus labios gruesos
a hablar se niegan
y no tiene miedo
a caminar sola
o a usar sus botas si es que hay que pelear
pero prefiere
forzar la distancia
su unico miedo es volverce a enamorar
eres como una gata sobre el tejado
que aun no sabe donde ir
vive la vida como que no hay mañana
pero no te vayas a arrepentir ooooh!
No juegues con fuego ni te quemes sola
no siempre la vida gira en torno a ti
a veces la magia del juego
se encuentra al saber elegir
eres como una gata sobre el tejado
que aun no sabe donde ir
vive la vida como que no hay mañana
pero no te vayas a arrepentir
gata sobre el tejado
que aun no sabe donde ir
vive la vida como que no hay mañana
pero no te vayas a arrepentir
eres como una gataaaaaooooo yeah!
vive la vida como que no hay mañana
pero no te vayas a arrepentir
sábado, 19 de diciembre de 2009
cuando a mí tú ya me lo has hecho todo
¿acaso este infierno no se ve a través de mis ojos?
¿acaso este fuego no alcanza tu piel?
Es fácil pedir cuando tú has hecho tantas cosas
sin saber que las hacías
cuando tu mirada se paseaba por la mía sin saber
que ese aire de despreocupación
con que miras
me arde en las entrañas
y me incendia como lava ardiente del volcán que
quema mi sangre.
¿Y ahora qué me queda?
estos ojos cegados por la vida que se esfuma
cada vez que veo tu mirada ardiendo por otra mirada
tu boca llamando a otra boca
y tu sangre que me fue arrancada
del mismo corazón que ahora muere
entre el silencio y la desesperación.